Para una madre trabajadora, no hay un "momento adecuado" para entrenar para ir al baño. Puedes probar todos los métodos, pero cuando estás haciendo malabares con una carrera y un hogar, la constancia parece imposible.
El verdadero problema no siempre es la preparación de tu hijo, sino las herramientas. Los calzoncitos de entrenamiento "convenientes" que pide la guardería suelen ser la razón por la que te quedas atrapada en un ciclo interminable de accidentes después del trabajo y frustración.
Cuando un niño no puede sentir la humedad, su cerebro no puede aprender. Para un padre ocupado, esto significa que tu recurso más preciado y limitado, el tiempo familiar por la noche, se dedica a limpiar desastres en lugar de conectar con tu hijo.
Las luchas de poder ocurren porque tu niño pequeño, literalmente, no entiende las señales físicas que le estás pidiendo que reconozca.
Para finalmente lograr un progreso que se ajuste a tu horario, tu hijo necesita sentir el accidente para aprender, pero tú necesitas una solución que funcione para la guardería y que no te genere más trabajo en casa.
En esta página, te mostraré 5 formas en que esta sencilla herramienta ha ayudado a miles de madres ocupadas a terminar con la pesadilla del entrenamiento para ir al baño y finalmente recuperar sus noches.